Por qué los hombres deberían mentorear a mujeres, y viceversa también

Es sumamente positivo y necesario que mujeres en posiciones de liderazgo inviertan su tiempo en ayudar a otras mujeres a crecer y avanzar en sus carreras. De hecho, a la hora de elegir un/a mentor/a es natural inclinarse hacia alguien similar a uno mismo porque puede haber atravesado desafíos semejantes. Aún así, hay mucho para ganar en relaciones de mentoría mixtas. Las relaciones intergénero agregan valor desde la diferencia: cada uno puede ofrecer una perspectiva distinta desde su visión.

¿Qué es la mentoría?

En mi experiencia, la figura del mentor es menos popular en Argentina que en el resto del mundo. Si bien algunas empresas y universidades ofrecen programas que apuntan a generar este tipo de relaciones, mi percepción es que no se le da el mismo nivel de importancia que tiene en otros países. Una ejemplo de esto es que la palabra mentoría ni siquiera existe oficialmente en el idioma español.

Wikipedia dice que “la mentoría es una relación de desarrollo personal en la cual una persona más experimentada o con mayor conocimiento ayuda a otra menos experimentada o con menor conocimiento.“

¿Por qué son importantes las relaciones de mentoría?

Existen numerosos estudios que abordan este tema. Algunos resumidos aquí incluyen:

  • Los empleados que recibieron mentoría fueron ascendidos de puesto cinco veces más a menudo que las personas que no tienen mentores.
  • 75% de los ejecutivos indican que la mentoría jugó un papel clave en sus carreras.
  • 96% de los ejecutivos dicen que la mentoría es una herramienta de desarrollo importante.
  • 44% de los CEOs listan a los programas de mentoría como una de las tres estrategias más eficaces para mejorar el avance de las mujeres a la alta dirección.

Para quiénes ocupan el lugar de mentor, este tipo de relación permite una experiencia de liderazgo diferente, además de abrir una puerta a otra generación.

Por otro lado los mentoreados se benefician cuando el más experimentado puede:

  • Abrir su perspectiva a caminos y oportunidades dentro de su carrera;
  • Aconsejarle sobre las habilidades a desarrollar y conocimientos a adquirir según el camino que elija o la carrera que quiera seguir;
  • Aconsejarle sobre situaciones conflictivas en el trabajo, dando su opinión objetiva si es externo a la empresa, o ayudándole a navegar la política organizacional si pertenece a la misma compañía;
  • Ampliar su red de relaciones presentándole gente;
  • Muchas veces acceden a información o oportunidades laborales fuera de su alcance;
  • A menudo los mentores actúan también como sponsors o promotores, ofreciendo recomendaciones y referencias para puestos de trabajo o becas.

Las relaciones de mentoría intergénero

Comencé escribiendo este artículo pensando que debería haber más hombres mentoreando a mujeres, pero en el camino me di cuenta de que lo opuesto también es necesario.

En el primer caso, el fundamento básico es matemático: No hay tantas mujeres en posiciones de liderazgo para mentorear a las mujeres que ingresan en la fuerza laboral. Según la consultora de recursos humanos Mercer, que publicó el reporte When Women Thrive, Business Thrive (“Cuando las mujeres progresan, los negocios progresan”), en América Latina, las mujeres representan el 33% de la masa trabajadora, pero solo el 12% de los puestos ejecutivos. Más hombres mentoreando mujeres es una forma de cerrar esta brecha, y es sobre todo necesario en sectores predominantemente masculinos y en organizaciones donde las mujeres llegan al techo de cristal antes de llegar a una posición de liderazgo. Yo misma no había tenido nunca una mentora mujer hasta hace poco, simplemente porque no había mujeres en las empresas en las que he trabajado.

Para los hombres en particular, por sobre los beneficios listados arriba y lo enriquecedor que puede ser una perspectiva distinta, tener una mentora les permite además entender el rol de la mujer en posiciones de liderazgo. Las relaciones de mentoría pueden ser un espacio valioso de intercambio y de mejora de entendimiento mutuo sobre cuáles son los desafíos que las mujeres encuentran en sus carreras, y qué pueden hacer los hombres desde sus lugares para apoyar la causa, tanto en el trabajo como en la familia. Un ganar-ganar para toda la sociedad.

Si miramos un poco más allá de la barrera de género, las relaciones de mentoría mixtas, interraciales e interculturales, mejoran el entendimiento del mundo y conforman un activo valioso para los jóvenes de esta sociedad, cada vez más globalizada.

Abrir el diálogo, mezclarnos y ayudarnos mutuamente es, entonces, casi una obligación.

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